Misión Permanente

Misión Permanente

ARQUIDIOCESIS DE MÉXICO

 

COMISIÓN DE PASTORAL PROFÉTICA

LA MISIÓN PERMANENTE EN LA IV VICARÍA

Nuevas estructuras para una nueva etapa pastoral orgánica y de conjunto

 

OBJETIVO PRIORITARIO

Mantener las Parroquias, y todas las realidades eclesiales, en estado permanente de Misión

 

 

Este Documento se presenta como una Guía o Documento de Trabajo para reflexionar durante este 2016-2017, en vistas al Documento definitivo sobre “La Misión Permanente en la IV Vicaría” que se presentará, contando con el aporte de todos, en la Asamblea Vicarial 2017

 

 

 

 

Capítulo III: LOS RESPONSABLES DE LA MISIÓN

 

  1. Coordinadores Generales y Misioneros

Aunque en la Misión Permanente todos seamos destinatarios, hay Responsables a diferentes niveles. El Vaticano II dice claramente: Incumbe a la Iglesia por mandato divino ir por todo el mundo y anunciar el Evangelio a toda creatura (AG 1). En otro lugar afirma: la Iglesia entera es misionera, la obra de evangelización es un deber fundamental del Pueblo de Dios (AG 35). Aquí se trata de una Iglesia local concreta que se declara en estado extraordinario de misión. Por eso en ella deben interesarse, comprometerse y asumir un papel protagónico :

  • Obispos, sacerdotes, diá
  • Religiosos y religiosas con sus respectivas comunidades;
  • Laicos comprometidos a partir de cada ministerio que desempeñen
  • Movimientos apostólicos y todo tipo de grupos y comunidades
  • Colegios o Instituciones católicas o no católicas (que en definitiva estén gestionadas por católicos) que hubiera en el Territorio parroquial.

En cuanto a la “misión intensiva” el carácter de proclamación extraordinaria de la Palabra de Dios que tiene esa Misión, hace necesario que participe en ella un personal, más o menos especializado, a veces venido desde fuera de la Iglesia local en que se da la Misión. Por lo demás, esta participación es una excelente forma de mantener viva y actuante la íntima Comunión entre las Iglesias, y una ocasión muy propicia para que las Iglesias que tienen más medios ya sea de tipo humano o material, concurran con ellos al desarrollo de otra Iglesia local y a la madurez de su vida cristiana (AG 19). El ideal es que en la Misión permanente la continúen los miembros de la propia parroquia sin esa ayuda externa, y sin que se identifiquen con un Movimiento apostólico específico.

Para la Misión intensiva se deberá contar con contar con:

  • Un Director General de la Misió
  • Personal capacitado para formar a los misioneros de ambos sexos que domine todos los diferentes aspectos de la Misió (Coordinadores Generales)
  • Numerosos Misioneros laicos del lugar mismo de la Misión, en un número suficiente según la jurisdicción a misionar (Mínimo 3 personas por cada Casa de misión, ya sea de los sectores territoriales o sectores ambientales (de diversos ámbitos).

Unos y otros, en cuanto Misioneros, deben proclamar la Palabra de Dios a pesar de sus propias limitaciones y pecados personales. Los Evangelios, los Hechos y las Cartas de los Apóstoles, nos trazan la semblanza del Misionero las siguientes características, entre otras:

  • Fe robusta: (Lc 6,48 y 17,5).
  • Esperanza alegre: (Jn. 15,16; Ap. 21, 1-5).
  • Caridad ardiente: Jn. 13,35y 17,21; Rom. 13,8).
  • Prudente audacia. (Hechos 4, 13-31; 5,28 ; Filp. 1,14).
  • Hombre de Oración constante: (Lc. 6,12; 18, 1-8).
  • Trabajador infatigable: (1 Cor9,16).
  • Disponibilidad y adaptación a lugares, hospedajes, etc. (2Cor 11,23-29; 1Cor 9,18-20
  • Gran bondad y cariño para servir a todos, especialmente a los pobres: E.N. 7; Jn. 13,12-17;Lc. 7,22).
  • Sentido de equipo: (Mc 6,7; Lc10,1; He 13,2 y 4,32).

 

  1. Responsabilidad de las diferentes instancias de la Parroquia
  2. La Asamblea Parroquial

En la Arquidiócesis de México es obligatoria la celebración de la Asamblea Parroquial (AP) al menos una vez al año. Normalmente se celebra en Agosto (En Septiembre se celebra la decanal, en octubre la Vicarial y en Noviembre la Arquidiocesana). En la IV Vicaría, cuando se celebran dos, la otra se suele celebrar en Febrero-Marzo para tener en cuentas esas Asambleas junto con la reunión del Presbiterio en Cuautla y las Orientaciones pastorales del Sr. Cardenal, fruto de todas esas Asambleas). Nada impide que la AP pueda celebrarse, además en otros momentos. En todo caso, es un espacio y expresión de la vida comunitaria parroquial, y desde luego un signo de comunión de la comunidad parroquial y con el resto de la Iglesia Vicarial y Arquidiocesana.

En la Iglesia primitiva, las Asambleas de la comunidad tenían una importancia capital. Era la forma de participar de las decisiones importantes; era ahí donde se decidían los asuntos importantes para la vida de la comunidad, como el asunto de cómo inculturar el Evangelio en otras culturas, distintas de la semita (Hch 1,12-26; 6,1-7; 15,6-35)

La Asamblea Parroquial es un medio fundamental para favorecer y fortalecer la vida de la comunidad, pues en ella se celebra y anima la vida de la Parroquia en su conjunto, pero sobre todo a partir de todas las Comunidades menores en los sectores tanto territoriales como ambientales; se discierne la voluntad de Dios en el proceso pastoral en la realidad que se vive. La AP anima en la esperanza y profundiza la espiritualidad comunitaria para que todos podamos seguir trabajando unidos. Es una expresión de la pastoral orgánica, motiva y coordina el trabajo por un mismo proyecto o plan pastoral, en ella se analiza la realidad, el proceso que se va haciendo, los retos, las prioridades, buscando juntos la solución a los problemas de la comunidad. En ella se articulan los diferentes trabajos y servicios y es, por tanto, centro de animación y articulación pastoral. En las AP se convive, se intercambian experiencias y propuestas, se evalúan, se toman las decisiones, se da seguimiento al plan pastoral: por eso podría decirse que es el centro de vida comunitaria parroquial.

En la AP, la Parroquia se construye y se expresa como Iglesia de Jesús. Es sujeto importante de la comunión-articulación de la vida pastoral, en ella la Iglesia parroquial se va construyendo a sí misma y se expresa como Iglesia de Dios, en donde corresponsablemente participan pastores y fieles en la planificación, decisión, realización y evaluación de la misión evangelizadora.

 

  1. El Consejo Parroquial de Pastoral (CPP)

Es de capital importancia para dinamizar la vida comunitaria parroquial, ya que es el motor o corazón que genera, dinamiza, anima, guía y coordina el trabajo de la misma, que se siente responsable de integrar a sus miembros y así formar un solo cuerpo que es la Iglesia, cuya cabeza es Cristo ( Col. 1,15 ss.)

El CPP es espacio de “participación corresponsable” de los laicos: “Para cultivar en las laicos y laicas el sentido comunitario y acrecentar en ellos y ellas el compromiso apostólico puede dar notable ayuda a los consejos pastorales, tanto diocesanos como parroquiales”(Dir. Minist. Past. De los Obispos, 147). Por eso el Código de Derecho Canónico dice: ”se constituirá en cada parroquia un consejo pastoral que preside el párroco y en el cual los fieles, junto con aquellos que participan por su oficio en la cura pastoral de la parroquia, presente su colaboración para el fomento de la actividad pastoral” (CIC 536).

El CP es un espacio de coordinación, organización, articulación, planeación y evaluación del trabajo pastoral parroquial. Al mismo tiempo se descubre como espacio de capacitación, apoyo e intercambio y de solidaridad. Bien formado y dirigido es el instrumento fundamental para la comunión, corresponsabilidad y participación de todos los fieles en la Parroquia. Ayuda a no trabajar aislados y a buscar un mismo objetivo sabiéndose cada uno responsable de su parte, pero en coordinación de las demás, a fomentar el trabajo y coordinar las actividades de las Comunidades Menores o Casas de Misión de los diferentes sectores (territoriales o ambientales), a compartir responsabilidades y tareas. Es esencial en la coordinación de las Pequeñas Comunidades y que se sientan y actúen como partes nucleares de la organización parroquial. En el CP deben repercutir todos los problemas que hubiera, y en él debe buscarse su solución. Por eso, en el CP deberán estar presentes todos los Coordinadores generales de la Misión Permanente Parroquial. En consecuencia, el CP tiene como tarea:

  • Elaborar y coordinar el Plan Pastoral Parroquial y la promoción y coordinación de las Asambleas parroquiales.
  • Programar la participación y celebración de los momentos fuertes de la vida cristiana de la parroquia: Semana Santa y Pascua, Pentecostés, Navidad, la fiesta patronal, etc., promover la capacitación sistemática de los agentes de pastoral, evaluar las actividades , corregir posibles errores,
  • Desde el CP se impulsa constantemente la marcha de las Pequeñas Comunidades, el intercambio de experiencias, el surgimiento de servicios laicales, se comparten las riquezas de los diferentes Sectores, etc.

Criterios para la integración del CP:

  • Los participantes-delegados conviene que sean elegidos por su respectivo Sector o Movimiento; nombrados por el pá
  • Capaces de diálogo y de trabajar en equipo coordinadamente con visión orgánica de la pastoral.
  • Que tengan conciencia y actitud de servicio, que den testimonio de unidad y apoyo. No deben ir a defender los intereses de su grupo sino que deben tener mirada pastoral de conjunto.
  • Que no pierdan su compromiso en su Movimiento o Pequeña Comunidad.
  • Que sean capaces de ayudar en la coordinación, articulación y evaluación del proceso comunitario y de los trabajos de todos. El Consejo debe mirar con perspectiva orgánica en la que el Consejero hace presente los problemas de su grupo pero no defiende menos los problemas de los otros.

Papel del párroco respecto al CP:

  • En la formación y proceso del CP es fundamental la participación y responsabilidad del párroco y sus vicarios, ya que el párroco debe ser el impulsor de la vida comunitaria de los sectores territoriales y ambientales, de articular los diversos servicios mediante reuniones de las diferentes Áreas de pastoral, acompañar, dinamizar, celebrar la vida parroquial, promover la formación sistemática de los agentes, integrar a los pobres en la vida comunitaria, etc.
  • Es el que preside este nivel de parroquia-Iglesia, en equipo y corresponsabilidad con los representantes de las Comunidades menores y de las pastorales especí
  • Téngase en cuenta, de todas maneras, que el Consejo es consultivo, no vinculante. Para el párroco sí son vinculantes las decisiones de sus Superiores jerá

Actitudes en el Consejero del CP:

  • Es necesario que los Consejeros tengan clara conciencia de su papel de servidores del Reino, que comporta la conciencia de su compromiso evangelizador.
  • Están puestos para anunciar, realizar y celebrar la salvación en la comunidad parroquial. Deben ser agentes de comunión, en todo y con todos. A ellos, en primer lugar, está confiada la coordinación y articulación de la comunidad parroquial.
  • Les toca impulsar la creatividad de las Pequeñas comunidades y de los miembros, y de las decisiones, para madurar en la vida comunitaria.
  • Deben tener, ellos en primer lugar, actitud de servicio y de diálogo, ser hermano de los pobres. La opción por los pobres debe empujarlo a insertarse en el pueblo, a escucharlo, a descubrir sus problemas y ayudar a buscar soluciones. La paciencia histórica y la creatividad son muy necesarias en el acompañamiento pastoral.
  • Saber estar atentos a las voces e insinuaciones del Espíritu en las personas y en los acontecimientos de la historia, y formar a todos en la conciencia y para la acción misionera, llevando la Buena Nueva aún fuera del ámbito parroquial.

 

  1. Equipos parroquiales de Áreas de Pastoral (o Comisiones)

En la Vicaría y el Decanato, siguiendo en líneas generales el modelo de la organización pastoral de la Arquidiócesis de México, todo el Plan de pastoral San Miguel Arcángel gira en torno a las 4 Comisiones de Pastoral: litúrgica, profética, sociocaritativa y de “atención a los Estados de vida”, que implica a Congregaciones, Movimientos y Asociaciones. A ellas hay que añadir la Dirección General de Formación (DIGEF). A nivel parroquial esas 4 “Comisiones” tienen su correspondencia en las 4 “Áreas de Pastoral”, y cada una funciona con su respectivo equipo, abarcando así los diversos ministerios que corresponden a esa área. En estos equipos se va animando el campo específico de la determinada área de pastoral; por ejemplo, el equipo de Pastoral Litúrgica, Profética, sociocaritativa o de estados de vida (Movimientos y Asociaciones), además del servicio de organización y logística y de Formación (DIGEF). Todos estos equipos deben trabajar en íntima conexión en el CP, para animar la pastoral de conjunto. La Asamblea Parroquial la componen las personas representativas de todos los Ministerios.

Área de Pastoral Profética

En realidad esta área es como el eje fundamental en torno al que giran todas las otras áreas en una parroquia misionera. Su cometido fundamental será la articulación de todos los elementos que tengan que ver con una parroquia en estado de misión, es decir, todo lo que tenga que ver con la vida parroquial. Por eso, el área profética impregna y es trasversal a todas las actividades parroquiales. Todo lo que se explica en este Plan de misión, podría englobarse en área profética, así como todas las actividades propias de los Sectores, Pequeñas comunidades, etc. La Misión Permanente (y periódicamente la misión intensiva) no es un grupo o actividad pastoral más de la parroquia, sino una forma de vida, un modo de vivir la Parroquia misma: la vida misionera.

En esta área, además, se tendrá especial cuidado de atender a todo lo relacionado con:

  • Actividades de convocatoria para los alejados: ya sean religiosas (misas, bendiciones, procesiones…), deportivas (paseos, ralyes, torneos…), culturales (cineforum, cancionforum, “caféteando con Jesús”…) Congresos, Asambleas, grupos en general, misiones en la Sierra, Fiestas…con sentido cristiano
  • Catequesis presacramental: prebautismales, confirmación, XV años, Primera Comunión, prematrimonial, prevocacional…
  • Catequesis de adultos, sobre todo postsacramental, matrimonial, etc.
  • Formación ordinaria: Todo lo relacionado con la DIGEF, Formación básica, Escuela de discípulos (niños, jóvenes, adultos…), Escuela de Misioneros (o Apóstoles), quienes normalmente se harán cargo de las Escuelas de discípulos o serán coordinadores o Encargados de los otros ministerios. Escuela de Teología: INVITE IV, IFAL, o participación en otros Centros o iniciativas, Diplomados, etc.
  • Escuela de Formación y Reunión de los Coordinadores Generales: Reunión semanal para conjuntar criterios, plantear nuevas perspectivas, tomar decisiones, etc.
  • También es parte de esta área cualquier otra iniciativa que hubiera en la Parroquia en relación con la pastoral bíblica, cultura, educación, ecumenismo, misión “ad gentes”, etc.

 

Área de Pastoral litúrgica

Todo lo que tiene que ver con la liturgia en la vida parroquia está dentro de la Responsabilidad de esta área. Por supuesto, muchos de los ministerios tienen su campo de aplicación en el templo, pero también hay responsabilidades que están fuera del templo y deben atenderse adecuadamente, sobre todo las que tienen más implicación con los Sectores Territoriales o con actividades extraordinarias como Procesiones, visitas de las imágenes o del Santísimo a las casas, celebraciones domiciliarias del Rosario, celebraciones de exequias o “novenas” de difuntos, celebraciones de misas de “cuerpo presente”, etc. Habría que tener en cuenta que todos los participantes de esta área deben ser los primeros que “viven” la liturgia que están celebrando, y como fruto y consecuencia de su vivencia facilitan y “sirven” a la comunidad para una mayor integración del misterio de Dios en la vida de los participantes. Ministros del área litúrgica que no sean conscientes de esto corren el peligro de superficializar la liturgia y entorpecer, más que ayudar, al desarrollo vivencial de la celebración. Sería un abuso imperdonable el que un ministro “animara” la liturgia por dinero, por lucirse ante la gente, o por cualquier motivación equivalente. Sería ilógico, por ejemplo, leer o cantar una parte de la misa y luego salirse de la celebración en que ha aportado ese servicio.

El Responsable del Área de pastoral litúrgica deberá estar atento a que cada persona que participa tenga la suficiente capacidad, madurez, espíritu de comunión y vida testimonial en el orden moral como para que pueda ejercer dignamente en la comunidad dicho servicio. Según esto, al menos podríamos identificar los siguientes ministerios:

  • Ministros de Servicio al altar (ceremonieros y monaguillos). Son los encargados del servicio litú Deben ser conscientes, además del aprendizaje correspondiente de la liturgia según su lugar concreto, de que deben hacer posible a los participantes una vivencia profunda de la celebración, dando ellos testimonio en primer lugar. Entre ellos se debe contar con:
  • Coordinador general del Servicio al Altar: Es el responsable y animador general de todo lo que tenga que ver con Ceremonieros y Monaguillos.
  • Encargado de Formación: proveer a la formación diferenciada según edades.
  • Encargado de Servicios: distribuir y asignar las celebraciones a las que sirve cada uno, así como las tareas específicas a desempeñar en cada celebració
  • Encargado de la animación y difusión: Estar atento a cada niño y sus problemas de manera que esté siempre motivado, así como difundir este ministerio lo más posible en la comunidad.
  • Encargado de vestiduras litúrgicas: mantener limpias, arregladas y suficientes vestiduras para los monaguillos y para algún eventual invitado.
  • Encargado de Eventos: Cumpleaños, paseos, reuniones extraordinarias, participación en cursos o jornadas diocesanas, otros eventos, etc.
  • Cantores y coros. El ideal es que sea un coro el que anime ordinariamente cada misa. El primer presupuesto es que sepan que animan una Asamblea de fieles a vivir el Misterio que celebran. Más que el valor artístico de las canciones importa el valor de oración y de encuentro con Dios que propician. En ello influirá mucho la propia experiencia espiritual que va viviendo el cantor durante la misma misa. Es contradictorio un cantor que no “viva”, convertido, la celebración en la que canta.
  • Deben motivar de manera breve pero testimonial a la vivencia y asimilación cada parte de la liturgia. Deben sentirse muy “tocados” por Dios.
  • Deben leer de tal manera que “vivan” y “hagan vivir” lo que leen.
  • Servicio de acogida o acomodadores. Dar un ambiente familia, acogedor y orden respetuoso y sagrado a la celebración, facilitando el mayor recogimiento. Discretos y atentos sobre todo a los niñ
  • Quienes promueven el sentido de caridad y corresponsabilidad en el sostenimiento económico de la comunidad. Personas intachables.
  • Ministros Extraordinarios de la Comunión Eucarística: Ayudar a distribuir la comunión
  • Servidores del orden: durante la celebración es imprescindible una persona capacitada en hacer frente a cualquier emergencia de desorden, primeros auxilios, médico o ambulancia, policía, extintor, indicaciones en un sismo, control de algún perturbado, animales, debido respeto en el atrio parroquial, etc.
  • Quizá es la función más general. Que estén a punto todos los objetos litúrgicos, luces adecuadas, manteles y demás ornamentos limpios, vigilancia general.
  • Encargados de las flores y del ornato del templo. Que tengan gusto y deseo de manifestar en eso el amor y la adoración a Dios. Que el templo invite a la oració
  • Encargados de la limpieza del templo. Puntuales, atentos y responsables.
  • Encargados de la limpieza de telas y vestiduras litú Con amor.
  • Encargado del mantenimiento general en el templo, atrio y anexos. Quizá es una de las funciones más globales y al servicio de todos los demás, sobre todo cuando se trata de cuestiones extraordinarias, como arreglo de cosas deterioradas, etc. Debe conocer u controlar todo el mobiliario, herramientas, resolver necesidades, etc.

 

Área de Pastoral Sociocaritativa

A esta área pertenecen todos los servicios de caridad en que la comunidad proyecta su sensibilidad cristiana. Ciertamente no se puede entender que el ejercicio de la caridad no esté presente en las otras áreas pues “El mejor servicio al hermano es la evangelización que lo dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente”(DP 1145). Sin embargo, hay acciones de sensibilidad humana y cristiana que deben tenerse en cuenta de manera efectiva:

  • Atención a los enfermos- Ministerio encomendado normalmente a los MECE´s
  • Apoyo a personas con adicciones: drogadictos y alcohólicos
  • Asesorías médicas y psicológicas a personas sin recursos
  • Atención a las personas más pobres (distribución de ropa, despensas, medicinas…)
  • Atención a los Adultos mayores
  • Servicio de tutorías a niños con dificultades
  • Prevención ante emergencias
  • Escuela de padres, para educación en la fe
  • Orientación sobre organismos oficiales de ayuda gubernamental
  • Talleres de autoestima, perdón, psicotanatología, psicología del aprendizaje, etc.

 

Área de “Estados de vida”, Movimientos y Asociaciones

Aunque en la IV Vicaría se atiende en este secretariado al presbiterio, diaconado permanente, religiosos y pastoral familiar, juvenil y vocacional, a nivel parroquial se tendrá en cuenta más bien a las diferentes Congregaciones, Grupos independientes, Movimientos y Asociaciones que, con diversas configuraciones y carismas, tienen a la Parroquia como su comunidad. Se puede decir que en esos Movimientos y asociaciones se dan los diferentes estados de vida. La pastoral juvenil, vocacional y matrimonial es más propia de la pastoral profética.

En esta área estarían, pues, los grupos de personas que han optado vivir una espiritualidad o carisma específico, o bien tienen devoción a Cristo, la Virgen, a algún santo. Estos grupos invitan a sus miembros tener algunas obligaciones, asistencia a las reuniones de formación, oraciones, ayunos, limosnas, participación en celebraciones, etc. Se identifican mediante algún distintivo. A veces llevan, en la práctica una dinámica paralela y ajena a la Parroquia.

Sin embargo, los movimientos y asociaciones han surgido por la moción del Espíritu Santo que suscita en determinadas circunstancias carismas especiales, siempre para el bien de la comunidad para reforzar la vida cristiana de las comunidades eclesiales. Por tanto, se puede aplicar a ellos el texto de 1Cor 12, que nos recalca que todos estos carismas puntuales están dados por el mismo espíritu para construir el bien de la comunidad. Este es un criterio fundamental de discernimiento y la actitud que deben ejercitar todos. Es necesario, en consecuencia, hacer un esfuerzo común, tanto por parte de la Parroquia como de los Movimientos para ir encontrando cauces de inserción y compartir bienes espirituales, respetando lo genuino del grupo y su desarrollo en fidelidad a su carisma, pero haciendo útil su vida y dones al servicio de toda la comunidad. Hay que tener en cuenta que el sujeto del carisma no es la persona y personas del grupo, sino la Iglesia; y su santidad es el fin de los dones del Espíritu. No es posible un carisma que se anteponga al bien de la comunidad eclesial: todos están al servicio de la Iglesia (1Cor 12,7). Por lo mismo, para que estos carismas del Espíritu- los movimientos y asociaciones- estén al servicio de todos, es necesario que tengan articulación en la comunidad y estén en comunión con los pastores, de otra forma se da una confusión y desarticulación que S. Pablo reprochaba (1Cor 12 y 13) y que acaba haciendo desaparecer el propio grupo.

Los Documentos de Puebla y Sto. Domingo insisten en que la Parroquia es el centro de coordinación, animación de Comunidades menores, movimientos y asociaciones (DP 644; DSD 58). Deben poner su carisma al servicio de la comunidad toda, pero articulados al proceso parroquial, no al margen y menos en contra, ya que (además de la propia coordinación de cada carisma), la planificación, coordinación y decisión pastoral pertenece a la Parroquia a través del CP presidido por el párroco y los Vicarios o diáconos. Cuando un grupo se sitúa en contra, pierde el carácter de eclesial y se sectariza o sencillamente desaparece (lo mismo, p. e. los coros, grupos juveniles, etc.). Es verdad que, a veces, por su coordinación supra-parroquial y su concepto de Iglesia, se hace difícil la articulación de algunos Movimientos en la pastoral en este Nuevo Modelo de Iglesia comunitaria y misionera. Sería importante que sus miembros pudieran ir integrándose en las Comunidades menores, como suele suceder con las Asociaciones, normalmente con más flexibilidad y disponibilidad pastoral.

 

  1. El presbítero, animador y promotor de la comunión

Que la parroquia llegue a ser comunidad de comunidades misioneras, es, en gran parte, responsabilidad del (los) ministro(s) ordenado(s) que la preside, la convoca, la coordina, etc. Él es el primero animador y promotor de la comunidad, por eso, a él le corresponde equilibrar y mantener la descentralización y la articulación; impulsar y acompañar el Consejo de Pastoral, promover todo método que anime y fortalezca la vida comunitaria de la parroquia. Ha de ser buen pedagogo de procesos comunitarios, favoreciendo la participación corresponsable de los laicos y religiosos/sas.

Esto exige de él la actitud de nunca sentirse ni actuar como dueño, que maltrata, desprecia o se aprovecha de las ovejas, sino miembro de la comunidad, además de la toma de conciencia clara de que el sujeto de la evangelización es la comunidad, y todos miembros del proceso, con servicios y ministerios diversos.

Esto replantea muchos desafíos, desde la misma formación a los sacerdotes para ser, con sus actitudes y su conducta, el promotor y servidor de la comunión parroquial, mediante la coordinación y articulación de las Comunidades Menores, Movimientos y Asociaciones y pastorales específicas. Se necesitan sacerdotes creativos, trabajadores y sobre todo hombres de comunión:

“Nuestro sacerdote no es un burócrata o un funcionario anónimo de la institución; no está consagrado a un rol clerical administrativo, ni se mueve por los criterios de la eficiencia.Sabe que el Amor es todo. No busca seguridades terrenas o títulos honoríficos, que llevan a confiar en el hombre; de por sí en el ministerio no pide nada que vaya más allá de la necesidad real, ni está preocupado por atar a sí a las personas que se le encomiendan. Su estilo de vida sencillo y esencial, siempre disponible, lo presenta creíble a los ojos de la gente y lo acerca a los humildes, en una caridad pastoral que nos hace libres y solidarios. Siervo de la vida, camina con el corazón y el paso de los pobres; se hace rico por el trato frecuente con ellos. Es un hombre de paz y reconciliación, un signo y un instrumento de la ternura de Dios, atento a difundir el bien con la misma pasión con la que otros cuidan sus intereses(…) ¡Parte! Y, sobre todo, no porque tienes una misión que cumplir, sino porque estructuralmente eres un misionero: en el encuentro con Jesús has experimentado la plenitud de la vida y, por lo tanto, deseas con todo tu ser que otros se reconozcan en Él y puedan custodiar su amistad, nutrirse de su palabra y celebrarlo en la comunidad.

El que vive por el Evangelio, entra así en un modo de compartir virtuoso: al pastor lo convierte y confirma la fe sencilla del pueblo santo de Dios, con el que trabaja y en cuyo corazón vive. Esta pertenencia es la sal de la vida del presbítero; hace que su rasgo característico sea la comunión, vivida con los laicos en relaciones que saben valorar la participación de cada uno. En este tiempo pobre de amistad social, nuestra primera tarea es construir comunidad; la capacidad de relación es, por lo tanto, un criterio decisivo del discernimiento vocacional.

Del mismo modo, para un sacerdote es vital sentirse a gusto en el cenáculo del presbiterio. Esta experiencia —cuando no se vive de una manera ocasional, ni en virtud de una colaboración instrumental— libera de los narcisismos y de los celos clericales; hace crecer la estima, el apoyo y la benevolencia recíproca; favorece una comunión no sólo sacramental o jurídica, sino fraterna y concreta.”

Del Discurso del Papa Francisco a la Conferencia Episcopal Italiana en la Apertura de su 69 asamblea general (16 de mayo de 2016)

 

  1. La Pastoral orgánica o de Conjunto:

La creación del nuevo modelo de Iglesia, mediante las Pequeñas Comunidades y la renovación de la Parroquia como comunidad de Comunidades Misioneras, no se puede llevar adelante sin una auténtica Pastoral de Conjunto. La Iglesia es “misterio de comunión para la misión”; ella misma, en su naturaleza más íntima, es la “Comunidad de los creyentes en Cristo que camina entre los hombres“, y se compromete a proseguir la obra iniciada por Jesús : la construcción del Reino de Dios. Este ser comunitario de la Iglesia tiene que expresarse en su acción misma, por eso la acción pastoral de la comunidad eclesial “debe ser necesariamente global, orgánica y articulada”, como nos proponía Medellín ( Md.15,9). Solo así la Iglesia podrá llevar adelante “toda esa obra salvífica común exigida por la misión...y ser fermento y alma de la sociedad que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios “ (Med. 15,9)

La Pastoral de Conjunto nos lleva a actuar como miembros del cuerpo eclesial, que es el Cuerpo de Cristo (1Cor 12, 12 ss). Así damos testimonio de comunión y participación, y vivimos la comunión católica. “La acción planificada es la respuesta específica, consciente e internacional, a las necesidades dela evangelización” (DP 1307). La Pastoral de conjunto es un camino estimulante para una profunda renovación eclesial comunitaria de las parroquias, porque motiva la participación activa y corresponsable de laicos de las bases. Ayuda a ir forjando una parroquia de espíritu comunitario y misionero más profundo, una comunidad de comunidades misioneras. A nivel arquidiocesano y vicarial se nos ha ido insistiendo año tras año en esta renovación personal continua, tanto teológico-pastoral, como pedagógica; tanto por parte del Obispo, sacerdotes, religiosos/sas (Reunión de Cuautla, Asambleas, Reuniones del presbiterio…) como laicos con una conciencia eclesial común a todos. Nos han ido llevando más y más a la Iglesia de Jesús, integral, integradora y misionera.

En el momento en que nos encontramos, es importante proseguir el proceso de Pastoral Orgánica y de Conjunto a nivel parroquial. Establecer los debidos vínculos de cooperación y solidaridad a nivel vicarial, decanal, y sobre todo saber articular, en un interés e ilusión común, todas las ilusiones y sensibilidades parroquiales, logrando construir, con paciencia creativa, un proyecto común de Parroquia Misionera en estado de Misión Permanente. Para ello es preciso tener claros los pasos, los criterios de planificación, los principios, etc., contando siempre con los vacíos de experiencia en una planificación de este tipo. El sentido de discernimiento tan necesario en el nivel espiritual es, si cabe, más necesario en este nivel de camino comunitario de llamada a la santidad misionera (cf. RM 92).

 

Para la reflexión y recolección de aportes (Febrero)

 

  1. Coincidencias y diferencias entre los miembros del EPPA y los Coordinadores Generales de la Misión Permanente. Diferencias entre éstos y los misioneros de la Misión intensiva. ¿Pueden ser en algún caso los mismos?
  2. Aporta los criterios que deben tenerse en cuenta para que la Asamblea Parroquial y el Consejo de Pastoral Parroquial sean los principales órganos rectores de la Misión permanente de pastoral parroquial
  3. En cualquier parroquia habrá multiplicidad de carismas y ministerios si se animan a partir de una pastoral orgánica por la que todos nos sabemos al servicio de todos: ¿Qué directrices deben darse en la IV Vicaría para ello?
  4. Sin duda, el presbítero, por su formación y por su responsabilidad ministerial específica debe ser el principal animador de la Misión Permanente en la Parroquia. Sin embargo, cómo se debe promover la responsabilidad de los laicos y de los diferentes ministerios para que esa Misión Permanente sea efectiva?
  5. - ¿Crees que tu o alguien de tu parroquia está capacitado para la Misión Intensiva?

 

7.- ¿Existe en tu parroquia la estructura de personas propuesta en este capítulo?

   Director General de la Misión.

   Personal capacitado (Coordinadores Generales)

   Numerosos Misioneros laicos (Mínimo 3 personas por cada Casa de misión)

 

8.- ¿Que crees que le hace falta a tu Parroquia para iniciar la Misión Intensiva?

Date

22 Enero 2015

Categorías

Vicariales